Marta Recio Logo
sábado, 18 de enero de 2025

Qué es y cómo nos afecta la vulvodinia

Imagen que representa el concepto de vulvodinia

La vulvodinia es un dolor genital que tiene una duración de al menos tres meses y afecta la salud de numerosas mujeres. En esencia, es un dolor en la vulva cuya atención ginecológica resulta fundamental. Dicho de otro modo, la vulvodinia es una molestia crónica en la vulva que puede deberse a diferentes causas: cambios hormonales, haber padecido infecciones vaginales previas, o enfermedades como el liquen escleroso o la vestibulitis vulvar (también llamada síndrome doloroso). En todo caso, es imprescindible consultar al ginecólogo especializado en vulvodinia, ya que, si no se trata a tiempo, la paciente acaba sufriendo de forma secundaria otras patologías, como vaginismo, ansiedad o depresión.

Síntomas de la vulvodinia

El principal síntoma de que algo no va bien en el área genital es una molestia constante o esporádica que impide continuar con la vida normal. Puede que el simple hecho de sentarnos en una silla o mantener una vida íntima plena sea tan incómodo que dejemos de hacerlo. Además, existen otros síntomas de vulvodinia que indican que tenemos este problema:

Irritación y escozor

Cuando la zona que rodea la apertura de la vagina (lo que se conoce como introito) está inflamada, se percibe enrojecimiento, irritación y molestias como escozor. Incluso, la paciente puede sentir un dolor vulvar crónico o esporádico que se extiende durante meses o años. En cualquier caso, si llevamos ya dos meses o más con esas sensaciones, debemos acudir al ginecólogo especialista en vulvodinia.

Ardor o picor

A veces, al no tratarse de dolor, sino de una sensación de picor, el problema puede pasar desapercibido. Pero debemos estar atentas a esa molestia y, si no cesa, consultarlo con el especialista para descartar una vulvodinia localizada u otra afección similar.

Cambios en la sensibilidad del clítoris

Hay causas de vulvodinia que pueden afectar al clítoris tanto físicamente a través de adherencias (conocidas como “fimosis del clítoris”), como en su sensibilidad. Todo ello lleva a un cambio en la sensación de placer durante la intimidad lo cual, sumado a las molestias de la vulvodinia, suele producir un rechazo hacia la sexualidad.

Lesiones en la vulva

Las lesiones que deja, por ejemplo, el virus del herpes genital pueden causar vulvodinia por afectación de los nervios perineales. Por otro lado, ciertas patologías suelen ser las causantes de la aparición de “rajitas” en la vulva que se hacen recurrentes y condicionan la intimidad.

Dispareunia

La dispareunia o dolor con las relaciones sexuales se produce por muchas razones. Una de ellas es la vulvodinia, sobre todo cuando afecta a la horquilla y empeora al crearse de forma secundaria un vaginismo o hipertonía del suelo pélvico. El hecho de evitar la intimidad no hace más que empeorar la situación, entrando en un círculo vicioso que refuerza la vulvodinia.

Sensación pulsátil

La paciente puede llegar a sentir los latidos del corazón en esta zona. Eso es porque las terminaciones nerviosas sufren un daño que se refleja a través de una sensación pulsátil característica de la vulvodinia.

Causas y consecuencias de la vulvodinia

Como decíamos, las causas de la vulvodinia son múltiples y, en muchos casos, difíciles de diagnosticar. Sabemos que hay algunos factores que influyen: haber padecido una infección de transmisión sexual con anterioridad; tener alergia o piel sensible; usar productos de higiene íntima agresivos; sufrir una lesión en los nervios de la vulva; o estar experimentando cambios hormonales (postparto, menopausia…).

Las consecuencias de este trastorno son, principalmente, psicológicas, ya que no poder hacer vida normal ni tener una vida íntima satisfactoria genera ansiedad, depresión e, incluso, insomnio. Otras consecuencias de la vulvodinia son:

  • Vaginismo: el malestar constante en la zona crea una tensión que, sumado al dolor durante el acto sexual, lleva a producir hipertonía o contracturas de los músculos del suelo pélvico, conocido como vaginismo. El miedo a que la intimidad duela hace que esa “contracción involuntaria” de los músculos pélvicos continúe, manteniendo el bucle dolor-contracción-dolor y perpetuando así el cuadro.
  • Problemas de pareja: la alteración en el estado de ánimo, la mala calidad de vida por las molestias, el no encontrar un diagnóstico o tratamiento que ayude, el dolor durante la intimidad, incluso sentirse incomprendida, puede afectar severamente a la relación de pareja.
  • Hipersensibilización central: cuando el dolor se cronifica, los receptores se hipersensibilizan, produciendo mayor dolor a menor estímulo. Además, el cerebro crea un mecanismo de “recuerdo del dolor” que, incluso si consiguiéramos quitar la causa, seguiría mandando las señales de malestar. De ahí la importancia de consultar al especialista cuanto antes.

En definitiva, la vulvodinia es una patología muy común, que puede ser difícil de diagnosticar en ocasiones, pero que puede solucionarse con un diagnóstico y tratamiento adecuados. Es imprescindible no dejar pasar demasiado tiempo, para que las consecuencias no se agraven y podamos retomar nuestra vida personal e íntima. ¿Y tú, has padecido vulvodinia alguna vez? ¿Cómo la abordaste?

Como profesional especialista en ginecología integrativa, realizo los diagnósticos y abordo las diferentes causas de la vulvodinia desde mis tratamientos de Ginecología Regenerativa y recuperación del suelo pélvico, buscando la solución a esta patología y consiguiendo que la paciente recupere su calidad de vida y su bienestar íntimo. ¡Puedes agendar tu misma la cita ingresando aquí, te escucho!

>> Si deseas conocer acerca del Liquen Vulvar y cuales son sus síntomas, ingresa aquí <<

Dra. Marta Recio Rodríguez - Ginecóloga

Especialista en Ginecología Integrativa y Regenerativa

Nº Colegiada: 072868329 - COMIB

Ginecóloga con más de 15 años de experiencia. Secretaria de Ginecología en SEGERF. Especializada en terapia hormonal bioidéntica, suelo pélvico y ginecología regenerativa.